+16 | 10-15 min. | 2025/26 | Comedia • Sitcom | ★ 4.0 | 1080pHD | Play Original
Este nuevo curso se vienen, más que nunca, el póker, la ruleta, el blackjack y... ¿los directos? Ya sabéis que, con esta gente, cualquier juego se puede convertir en un paraíso de apuestas y ludopatía.
¿CONOCES LOS PÓKER NIGHT LIVE?
Póker Night Live son una serie de especiales de Three of a Kind donde los protagonistas hacen un show en directo con sketches, noticias absurdas y caos total. Cada edición tiene un host distinto, mezclando humor, improvisación y parodia en una versión más bestia de la serie.
Las tardes de póker de Vero, Pelayo y Max se ven interrumpidas por la llegada de una nueva jugadora a la escuela de música. ¿Quién la ha invitado? ¿Sabe jugar al póker? ¿Morirá a manos de Max? Muchas preguntas sin respuesta que darán inicio a la segunda temporada de la serie más adictiva, Three of a Kind.
Jenny no solo llega y lo pone todo patas arriba, sino que ahora también impone sus juegos. Este viernes, por petición de Jenny y Vero, se jugará a un juego típico español. No es ni el guiñote ni el mus, que a tanto no llegan, pero sí un juego en el que la geometría juega un papel importante.
¿A que no sabíais que día es el cumpleaños de Máximo? Pues efectivamente, hoy es el cumpleaños de Max y, aparte de celebrarlo, acudirán a jugar a un juego de los viejos. Poco a poco, se nota que Pelayo y Max van recuperando la ludopatía de los viernes, contando, aun así, con la participación de la querida Jenny.
Alguno de los cuatro tiene la fantástica idea de jugar al Monopoly, en lugar de uno de los juegos de apuestas habituales. Pero eso no es todo, porque Pelayo traerá a un "amigo" de sus casinos a la escuela de música. La cuestión aquí es que puede que este "amigo" haya sido llevado en contra de su voluntad.
Max, el máximo seguidor de Estados Unidos de América, querrá celebrar la americanada de Halloween de forma diferente. Se dice que Halloween es la noche de los muertos, ¿cierto? Pues este Halloween, más que nunca, Vero, Pelayo, Max y algún que otro invitado, lo vivirán. Aunque puede que, a alguno de ellos, no le parezca bien lo que esté por suceder...
Tras la muerte de Andreas, Max recibirá una noticia que no se espera para nada. Aunque eso sí, Max estará solo contra las chonis de la escuela, Jenny y Vero, que volverán a imponer sus juegos, sus normas... y, como no, hacerle la vida imposible a Max y un nuevo y misterioso jugador, que puede que os recuerde a alguien del pasado...
Acompaña a Max en su aventura por la red de regionales de Barcelona. ¿Su destino? Aunque probablemente no os sorprenda, los juzgados de Reus. Efectivamente, juzgados. Pero eso no es todo, porque en su viaje, Max nos contará y revelará secretos inéditos de Three of a Kind.
Con Pelayo aún ausente y Jenny (por suerte) desaparecida, Luigi, Vero y Max buscarán nuevas formas de entretenimiento. ¿Lo malo de esto? Que puede que los juegos a lo que jueguen no sean del agrado de Max, cosa que hará que este se transforme y llegue a hacer cualquier tipo de locura...
Tras la vuelta de Pelayo y Arthur a la escuela de música, esta se ha convertido en universo completamente diferente. Como bien se dijo el viernes pasado, los protagonistas aprenderán a poder sobrevivir en uno de los tiempos más peligrosos. Mediante duras pruebas, sabrán si podrían aguantar un día en el 1891, el Lejano Oeste.
Otra vez no puede ser. Como ya sucedió en junio, en la temporada pasada, los protagonistas tienen un concierto que hacer. La pregunta es... ¿ensayarán esta vez alguna canción para que les quede bien? Como bien os imagináis, la respuesta es que no, preferirán jugar a un nuevo juego propuesto por Luigi.
Nada puede salir mal cuando invitas a alguien nuevo a una partida… ¿verdad? Pues claro que sí. El invitado sorpresa llega con más ego que fichas, y no tarda ni cinco minutos en desmontar toda la dinámica del grupo. Y por supuesto, en vez de poner límites, nuestros protagonistas prefieren competir a ver quién queda peor delante de él. Spoiler: no lo consiguen.
Llega la gran noche. El especial en directo que nadie había pedido… ni ellos habían preparado. Entre sketches, cámaras que fallan y un público que no entiende absolutamente nada, los cuatro intentan mantener el control. Pero como siempre, deciden improvisarlo todo y confiar en “la magia del directo”. ¿Saldrá bien? Bueno… eso depende de vuestro concepto de “bien”.
Nochebuena en Three of a Kind solo puede significar una cosa: conversación caótica. Sin juego de por medio, los protagonistas se sientan a hablar de cómo ha sido el año, recordando anécdotas ridículas, discusiones absurdas y momentos que ninguno debería volver a mencionar. Entre villancicos mal cantados y un falso espíritu navideño, descubren que, incluso sin cartas, siguen siendo igual de desastre.
Último día del año, ideal para cerrar ciclos… o para seguir discutiendo por tonterías. Mientras esperan las campanadas, los tres repasan sus momentos favoritos (y los más vergonzosos) de toda la etapa, mezclando nostalgia, humor y algún que otro propósito imposible de cumplir. Y cuando por fin llega la medianoche, lo único claro es que el caos continuará el año que viene.
Para variar, Vero, Pelayo y Max coinciden en el mismo crucero de vacaciones. Y, para colmo, deciden ponerse a jugar a alguno de los cientos de juegos que han jugado durante el año. Pero eso no es todo, ya que un productor le ha encargado a Max hacer un programa en el que la gente llama para adivinar que se ve en la imagen ampliada. Es decir, típico programa que cobra 20 euros por minuto de llamada.
Ahora sí, de vuelta a la normalidad. Con las partidas ya en la escuela de música y la vuelta de Jenny y Luigi, todo ha vuelto a su sitio. Aunque claro, como no podía ser de otra manera, Jenny viene cargada de sorpresas. ¿Qué tipo de sorpresas? Una que ya salió en el Póker Update, algo sobre un atropello y unas muletas...
Max, al llegar a la escuela de música, se encontrará con una sorpresa: Luigi y Vero jugando al frontón. Pero no es todo, ya que estos dos tendrán un pequeño incidente con la pelota, haciendo que se caiga un cuadro de la escuela de música y Pelayo y Max, para variar, tengan que arreglarlo.
Con la ausencia de Luigi en la escuela de música, o por lo menos eso parece a simple vista, Vero, Pelayo y Mac deciden que no van a jugar a nada en concreto; van a probar a hacer una ronda de juegos. Entre máquinas tragaperras que no funcionan bien y juegos demasiado familiares, habrá que ver cómo acaba la tarde.
Esta vez ya con Luigi, Vero no tiene mejor idea que montar un karaoke. Sí, habéis leído bien, un karaoke. ¿Aceptarán Max y Pelayo la idea de abandonar las apuestas por la música? Y Luigi, ¿participará en esto sin liarla o hacer alguna payasada? Las respuestas a esto y mucho más, en este episodio tan musical.
Tras un año jugando a los mismos juegos, Pelayo y Verónica siguen escogiendo la escuela de Max para jugar al póker de manera clandestina. Y pese a que a Max no le guste o cada dos por tres venga gente nueva a jugar, hay cosas que nunca cambian. Al fin y al cabo, ¿quién dijo que una escuela de música no podía convertirse en un antro de ludopatía?
Ya han pasado los suficientes episodios como para hacer un descanso... bueno, menos Max. Esta vez, acompañaremos a Max en una aventura por las carreteras de Barcelona con destino a los juzgados, otra vez. ¿Qué ha hecho ahora? Entre tomas falsas y detrás de cámaras, lo averiguareis.
Max tiene la gran idea de convertir la escuela de música en el hogar del jubilado, trayendo la propuesta de jugar al bingo. Como siempre, el juego empieza con normalidad, pero, a medida que van saliendo los números, el juego toma un rumbo distinto y llegan viejos conocidos.
Max tiene la gran idea de convertir la escuela de música en el hogar del jubilado, trayendo la propuesta de jugar al bingo. Como siempre, el juego empieza con normalidad, pero, a medida que van saliendo los números, el juego toma un rumbo distinto y llegan viejos conocidos.
Ya está aquí la segunda edición del programa más esperado de la tele, el Póker Night Live. Más largo, más gracioso (o eso esperamos) y aún más ridículo que el primero; esta vez, con un nuevo host dispuesto a liarla desde el primer minuto, con nuevas dinámicas, momentos inesperados y un caos que promete superar absolutamente todo lo anterior.
Ya está de vuelta Three of a Kind y, junto a ello, nuestros cuatro habituales preparados para liarla. Esta vez, pese a que la tarde pinta tranquila, Max recibirá un par de llamadas que harán que el rumbo cambie drásticamente, llevándolos a "repetir" una experiencia pasada, que ya iba siendo hora de volver a vivir.
Luigi, harto de ser el único protagonista pringado que no tiene ni voz ni voto, decide que esta vez será él el que mande. Así que sí, se encargará de organizar, montar las cosas, escoger juego... vamos, será el encargado de todo excepto una cosa bastante importante, ganar alguna partida.
A Vero le ha gustado la idea de que en cada episodio mande alguien diferente de los cuatro, por lo que esta vez decide ser ella la dictadora (palabras textuales de Max) y decidir a qué juego se jugará. Y, como no, las apuestas y la ludopatía brillarán por su ausencia, todo lo contrario a los juegos típicos de la España porfunda.
Esta vez, la historia es distinta. Todo empieza como un día como en los viejos tiempos, sin Luigi, listos para darle al blackjack... pero, en uno de los ataques agresivos de Max, uno de los personajes recibe un pequeño impacto que cambia el rumbo del episodio. Se podría decir que sucede lo que se conoce como un cambio de roles.
¿Ya está aquí el último episodio normal de Three of a Kind? Pues me temo que sí, pero tranquilos, que siendo Max el protagonista, será de todo menos normal. Peleas, agresividad, violencia y mucho, mucho caos. Además de ser la despedida una gran sección de la serie, la más (menos) esperada de los episodios: Kind TV.
Llega el especial más improvisado de todos. Un formato más corto, más caótico y con todavía menos control de lo habitual. Entre sketches que se desmadran, fallos en directo y decisiones tomadas sobre la marcha, el grupo intenta sacar adelante un programa que nunca terminó de estar preparado. Y como siempre… confían en que el caos juegue a su favor.
La edición más ambiciosa del programa vuelve a poner al grupo contra las cuerdas. Más grande, más preparado… y aun así igual de inestable. Entre sketches, actuaciones musicales y un directo que empieza a escaparse de las manos, todo lo que podía salir bien empieza a torcerse poco a poco. Pese a eso, el espectáculo sigue adelante con improvisación, nervios y decisiones de último segundo, a la par que intentan sostener un programa que parece empeñado en no dejarse controlar.
El final de la temporada ha llegado de nuevo, esta vez con un par de sorpresas ya esperadas. Con Máximo a punto de partir a Los Ángeles, los juegos habituales de los personajes y alguna que otra novedad relacionada con el futuro de la escuela de música, el episodio puede tomar un rumbo un tanto diferente.
Ya está aquí el último día. Luigi ha conseguido reunir a todos con una última idea para salvar la escuela de música del cierre. Pero, para sorpresa de nadie, a Max no le acaba de gustar la idea del todo, ya que esta incluye hacer ciertas cosas que él y Pelayo consideran como "perroflautadas".